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26 febrero, 2008

RECORDAR...

La cabeza me estalla...

Tengo sueño, quiero dormirme... unas horas nada más.

Estoy recordando un momento en donde el aire tenga esa habilidad peculiar de eliminar de mi el desasosiego, quiero abrazarme de esos efímeros espacios, en donde se pierde inclusive mi juicio, en donde aparece una risa estridente y tonta y aunque eufórica, yo, percibo un poco de paz.

Quizás no sea un estado ecuánime, o no lo sé, yo no soy un espectador de esos instantes, yo sólo puedo decirles que es sumamente agradable; todo me parece más nítido, todo es más claro, cada cosa a mi alrededor tiene una luz especial y los ojos de la gente que me rodea (si es que hay personas a mi alrededor) son profundos y brillantes, pareciera que me llamaran a adentrarme en ellos y vivir de su pasión, y cuando hay oportunidad eso hago, me enamoro de esos lapsos pequeños de tiempo.

¿Qué es lo que desata ésto? Como llamarlo y hacer que mi cerebro cree una reacción en cadena y me eleve... por unos minutos solamente, ahora.

Lo único que se me facilita estando en el filo de la penumbra es, traer a mi memoria gratos momentos, en donde salgo de esta ciénaga que me acoge con una serenidad sardónica (en la que me he acostumbrado a respirar) para vislumbrar un paraíso, colores nítidos, calor, pláticas interesantes, risas estúpidas.

Por lo regular, mis emociones son contrastantes, de la cima al abismo, sin freno alguno. Aunque intento nivelarlo y crear una conducta que me guíe en una sola dirección; el camino que es correcto para mi, lo que preserva mi juicio, la verdad, para mi razonamiento, pero ¡qué increíblemente difícil me resulta eso!

Sobre todo, cuando no hay superficie... como caminando en el aire.

Ahora como analgésico, intento recordar, necesito recordar.
E inevitablemente, apareces tú... siempre tú y sonrío al abocar mis pensamientos a ese día en el que vi por primera vez tus ojos, y mis rodillas temblaban y mi alma anidada a mi cuello, bajando por los pulmones, constipándolos... aprisionándolos, algo así debía pasar en mi cuerpo, porque en la parte norte de él, se me salía "algo", no sé qué, no podía respirar... y me palpitaba abajo, no el estómago, más abajo, entre las piernas, y sentí como la muerte (que a veces ansío) cuando sin aviso, me robaste un beso.
Será porque tú, has sido el único que ha constatado esos instantes y has sido partícipe de ellos, porque me elevaste en cada momento, porque esa ciénaga estuvo a punto de secarse, porque yo estaba afuera la mayor parte del tiempo, porque fui feliz, por un largo rato...porque me aceptaste, así... con mis altas y bajas y me hiciste sentir que yo... YOOO, era especial.

2 comentarios:

Malena dijo...

Denso, muy denso.. porque éste es el adjetivo adecuado para este post.

Sólo espero que el recordar, te sirva como herramienta para dejarlo ir y te ayude a seguir adelante como la persona especial que eres; porque lo eres.

Te mando un sincero abrazo.

Quirón dijo...

Gracias amiga, yo espero que sí. Te quiero mucho, muchísimo.