12 junio, 2012
SILENCIO...
24 noviembre, 2011
HE REGRESADO :)
MI HOJA DE OTOÑO
El viento se ha llevado tu esencia,por un momento quise detenerla,
supliqué arrodillada que no te fueras,
lloré obsesivamente, profundamente,
nacía la ira, se incrementó el temor,
por un momento se confundió el amor.
Las riñas nos separaban, me angustié.
Tu olor fue cubierto por hielo,
Mi fuego lo derritió, y se escapó.
Yo sólo quería encenderlo…
Un suspiro lleno de tristeza,
Me incitó a abrir mis manos y soplar,
Para que pudieras volar libremente
entre todas esas hojas de otoño.
Una sonrisa iluminó mi rostro,
Mientras una lágrima me recordaba,
que el Sol brillará
aunque el cielo te lleve lejos.
El recuerdo aún mantiene un olor a sándalo,
que he decidido preservar
por si las nubes se disgustan
y me reflejo en su pesadumbre.
Así podré acurrucarme entre mis anhelos
y tu fortaleza.
Esa, que me enseñó a amarme,
dándome hálitos de esperanza.
Gracias al amor, se ha abierto el camino. Y se rompen antiguos patrones, y la paz me rocía cada mañana, refrescando los motivos, aminorando la tristeza de saberte lejos y a la vez tan cerca.
02 agosto, 2011
EL MAR Y TÚ...
Aquí posada ante la vastedad de una gama de colores azul, sintiendo el viento que besa mi cara y la endulza de suspiros. Escucho como las olas quebrantan el silencio, fundiéndose con el ligero susurro que propicia el cielo, algunas aves revoloteando a lo lejos, cantando tonos de impetuoso anhelo. El Sol está a punto de marcharse, el mar con más intensidad lanza su llanto al compás del oleaje.
16 noviembre, 2010
De la lucha entre mi alma y la razón...
Delimitados están mis sentidos, enclaustrados en una cápsula de congelada vehemencia, de pasión sollozando en un rincón de la férrea escama que protege mi alma. Ella que resiste en mi vacío apenas, hiperventilada, aspirando los residuos tóxicos de ese soplo de oxígeno que logra captar; temblorosa y asustada, con esperanza de reposo y agonías de supervivencia. Pobre, qué pena…
No recuerdo bien el momento en que se infectó y todo comenzó a agravarse. Por instantes luchaba incansable y valiente ante cualquier agravio emanado de su custodio, ese que a partir de esa situación crítica (en donde ella envenenada, enfermó) sólo busca protegerla y no permite por ninguna circunstancia que asome su mirada. No quiere que nadie la vea. No quiere que la hieran. Como esa vez, en donde él la levantó de ese charco de sangre, después de presenciar aturdido que ella ¡Ella! Irreconocible, con un semblante fúnebre volteó a ver a ese hombre… con los ojos llorosos y con su mirada rebosada de pesadumbre parecía decirle: sálvame, ayúdame. Es por eso que él decidió encarcelarla defendiéndola de todo y de todos, en esa especie de incubadora, de paredes infranqueables.
Es sólo que él, él con todo su poder, no comprende que ella sufre angustiosamente combatiendo frente a frente a la muerte que la acecha iracunda, ella exhausta, enclenque, helada, secándose de amor, al borde de inanición, por no alimentarse de otra mirada, de otro abrazo, de ternura… De calor. Ella lo necesita, de verdad lo necesita.
Él está abatido, porque sabe que la está sofocando y muere… poco a poco se extingue y que sin ella… sólo le resta la locura.
