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24 noviembre, 2011

MI HOJA DE OTOÑO

El viento se ha llevado tu esencia,
por un momento quise detenerla,
supliqué arrodillada que no te fueras,
lloré obsesivamente, profundamente,
nacía la ira, se incrementó el temor,
por un momento se confundió el amor.
Las riñas nos separaban, me angustié.
Tu olor fue cubierto por hielo,
Mi fuego lo derritió, y se escapó.
Yo sólo quería encenderlo…

Un suspiro lleno de tristeza,
Me incitó a abrir mis manos y soplar,
Para que pudieras volar libremente
entre todas esas hojas de otoño.
Una sonrisa iluminó mi rostro,
Mientras una lágrima me recordaba,
que el Sol brillará
aunque el cielo te lleve lejos.

El recuerdo aún mantiene un olor a sándalo,
que he decidido preservar
por si las nubes se disgustan
y me reflejo en su pesadumbre.
Así podré acurrucarme entre mis anhelos
y tu fortaleza.
Esa, que me enseñó a amarme,
dándome hálitos de esperanza.

Gracias al amor, se ha abierto el camino. Y se rompen antiguos patrones, y la paz me rocía cada mañana, refrescando los motivos, aminorando la tristeza de saberte lejos y a la vez tan cerca.

04 septiembre, 2007

ME DUELES

Me dueles.
Mansamente, insoportablemente, me dueles.
Toma mi cabeza, córtame el cuello.
Nada queda de mí después de este amor.

Entre los escombros de mi alma búscame,
escúchame.
En algún sitio mi voz, sobreviviente, llama,
pide tu asombro,
tu iluminado silencio.

Atravesando muros, atmósferas, edades,
tu rostro (tu rostro que parece que fuera cierto)
viene desde la muerte, desde antes
del primer día que despertara al mundo.

¡Qué claridad tu rostro, qué ternura
de luz ensimismada,
qué dibujo de miel sobre hojas de agua!

Amo tus ojos, amo, amo tus ojos.
Soy como el hijo de tus ojos,
como una gota de tus ojos soy.
Levántame. De entre tus pies levántame, recógeme,
del suelo, de la sombra que pisas,
del rincón de tu cuarto que nunca ves en sueños.
Levántame. Porque he caído de tus manos
y quiero vivir, vivir, vivir.
JAIME SABINES