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21 noviembre, 2008

INCOHERENCIAS LÓGICAS

Escribiré todo lo que se me vaya ocurriendo, a ver que sale de la congregación de incoherencias lógicas que se almacenan en mi cerebro.

Mmmm… una imagen, un ser monstruoso que pudiera ser pariente de Jabba de Hutt, sólo que personalizado a mi juicio, no con escamas epidérmicas como reptil, sino con la apariencia de haber sido creado de lodo, pero con una fina membrana que lo cubre (obvioooo, porque sino se desparramaría) como un condón gigante, o una tripa de cerdo, de esas que utilizan para envolver embutidos, así que mi monstruo al tacto sería como un chorizo granuloso, pero un poco más aguado el relleno, un ser más libre, no tan comprimido. ¿Saben de qué me acordé relatando esto? De los estados de la materia; fase sólida, líquida y gaseosa ¿recuerdan? Ja! Síiii, se los juro. Cuando te explicaban que las partículas de un gas, por ejemplo (las moléculas, átomos, electrones, iones, etc) están expandidas, no unidas, con poca fuerza de atracción; ok, pues así imagínense a mi monstruo, con lo de adentro un poco disperso, no tanto como en un gas, ni como en un líquido, ni tan aprisionado como en un sólido, medio blandengue, que si lo agarras de la cabeza y lo levantas se percibiría como un calcetín largo lleno de arena, y cuando lo pones al piso, puede tomar la consistencia de estiércol de un animal grandote en espiral o depende de cómo lo acomodes. Estoy casi segura que el wey que pensó en el personaje de Jabba de Hutt estaba pensando lo mismo que yo, en un producto del proceso digestivo o en un flujo alienígeno o una sustancia viscosa humana o algo, y le dio vida reptílea, increíble ¿no? Por cierto, mi maestro de biología era un reverendo estúpido, pero dibujaba fenomenal y no era nada feo, por eso los estados de agregación de la materia se grabaron en mi ser, quizás porque soy una persona con dotes visuales y recuerdo muchas cosas de su clase gracias a eso, a que tardaba horas en dibujar algo en el pizarrón. Lo siento, yo advertí que saldrían mis pensamientos sin omitir ninguna de las manifestaciones mentales y me acordé del “teacher”, que además ¡se dejaba sobornar con hot cakes! (lo juro, yo lo vi, alguien le llevó un recipiente con este tipo de panes planos medio dulces y ¡esa persona pasó la materia!).

Ok, mi fijación ante los monstruos o personajes mitológicos, viene de antaño (hablando de dotes visuales y engendros creados en mi mundo) y fue en aumento cuando vi las cuatro esculturas de Belerofonte domando a Pegaso, ese caballo alado que tanto llamó mi atención y que me llevara a leer más en cuanto pude hacerlo, justo a las afueras de nuestra máxima casa de cultura. Al ver grabadas todas esas imágenes esculpidas en las paredes del Palacio de Bellas Artes, quedé embelesada ante tal magnificencia, yo pequeña, frente a tremendo edificio y alcancé a ver a humanos con alas, arcángeles… yo no sabía que así se llamaban, pero ¡ah, cómo los soñaba! Años después me impactó leer el Popol Vuh, sobre todo el relato de los hombres de lodo, esos que no podían sostenerse y que no tenían entendimiento; cuando comenzó la vida sobre la Tierra según los mayas, no voy a contarles la historia completa, pero supongo que la conocen ¡Soñaba con hombres de lodo! Gruñéndome y acechándome, mientras se desguazaban a cada paso, cayendo fragmentos de lodo salpicando todo a su alrededor (bloOOop, blooOOp).


Y así, hay varios personajes y personas reales que han modificado mi apreciación de conceptos y que me hacen agradable el viaje a ese hermoso y aventurado lugar que reside dentro de mí, en donde se crean todas las incoherencias, toda la lógica, todas las casualidades, todas las certezas, todas las teorías, todos mis monstruos, todas mis perversiones, en fin… en ese lugar se crea de todo y tiene cabida para todo aquél que este interesado en conocerlo.